Informática en las empresas

Si bien la Informática ha ayudado en la caída de barreras, especialmente económicas y sociales; producto de que la digitalización eliminó la distancia, haciéndose única la economía y el mercado, también, como consecuencia directa ha provocado inestabilidad económica y crisis sociales.

 

Es casi irrefutable que la tecnología informática es imprescindible en la creación de valor, ya que permite ahorrar el recurso tiempo, clave para la ventaja competitiva de la organización y que todos los cambios, que ocurren en el área de la tecnología son fuente de incertidumbre, con el agravante de que en la actualidad tienen una velocidad inusitada, global y compleja.

 

Si se vencen los miedos y se aprende a lidiar con el cambio, cada desarrollo puede  ser el punto de partida de múltiples oportunidades.  Sin olvidar que esta velocidad y transformación constante obliga a las empresas a mantenerse en el cuestionamiento permanente de si estoy haciendo lo correcto.

 

A pesar de que es evidente la repercusión que ha tenido en el mundo actual la tecnología, ha encontrado grandes resistencias que provocaron muerte de grandes empresas.  Es innegable que la tecnología, para muchos, representa una amenaza a su seguridad, lo que provoca incomodidad y miedo, que se traduce en una “angustia tecnológica”.

 

Se ha demostrado que la introducción de las nuevas tecnologías trae consigo grandes transformaciones no sólo infraestructurales sino, y mucho más preocupantes, psicosociales.  Es decir, tienen un gran impacto sobre las personas, la vida social y la sociedad en general, de lo que no está ajeno el mundo de  las organizaciones.

 

Son múltiples y diversas las aplicaciones tecnológicas que están incidiendo sobre los procesos de trabajo y sobre las propias organizaciones de hoy día.  Por lo que las nuevas tecnologías informáticas afectan todos los aspectos de la vida laboral, lo que se puede comprobar en los grandes cambios que han venido aparejados por su aplicación.  De manera general podemos encontrar:

 

1.    Impacto sobre el puesto de trabajo y desempeño.  Se han visto afectadas las actividades y tareas que se realizan dentro de la organización (se requiere entre otras cosas, mayor flexibilidad), cambiando de esta forma los puestos de trabajo (más autonomía, nivel de desafío, etc.).  Por ende, las habilidades y destrezas, es decir, las competencias requeridas para esos puestos de trabajos no serán las mismas, hasta el entorno físico del trabajo se ve afectado, para bien, por esos cambios.  Por otro lado aparecen nuevas modalidades de trabajo, como es “el trabajo a distancia”.  Evidentemente estos cambios nos llevan a una mayor productividad obtenida por el trabajador.

 

 

 

 

 

2.    Impacto sobre el bienestar psicológico y calidad de vida laboral. Aquí entra con fuerza el concepto mencionado anteriormente de “angustia tecnológica”.  Este surge a raíz de todas las transformaciones psicológicas de que son partícipes los trabajadores con la introducción de la informática (inseguridades, dependencias, desconocimientos, sensación de atraso, entre otras).   Sin embargo, si analizaran el concepto de “calidad de vida laboral”, comprenderían que hay una contradicción, pues esta última se ve afectada, en su generalidad, de forma positiva.   Esto es fácil de corroborar con los cambios que se han dado en la concepción de “puesto de trabajo”, como por ejemplo, la aparición de las oficinas virtuales y otras muchas modalidades que permiten hacer negocios “a distancia”.  También los horarios del trabajador se flexibilizan, permitiendo, en muchos casos, trabajar en los hogares.   Las organizaciones de hoy están llamadas, en ese caso, a buscar una relación favorable entre estos dos conceptos.

 

 

3.    El impacto sobre las relaciones interpersonales y el trabajo en equipo.  Sobre este punto cabe destacar el valor y relevancia que ocupan la comunicación en el mundo de hoy, pues es a través de ésta que se ejerce mayor influencia sobre la personas y se propician los cambios.   Sin embargo, la forma de comunicarse, es decir, de relacionarse interpersonalmente, también se ha visto transformada ya que ha variado la frecuencia de los contactos y el tipo de interacciones entre las personas.  Esto implica que la capacidad de influencia entre las personas o grupos está determinada, en su mayoría, por el factor tecnológico.  Las funciones de supervisión y control ha sido transferido de las personas a las máquinas, suscitando nuevas necesidades en estas áreas.

 

Se ha caracterizado brevemente la influencia que ha tenido para el mundo organizacional el avance de la Informática y la necesidad que hay de asumirla (con los costos sociales que ello implica) como parte de las mismas para su adaptación al entorno.

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