El desarrollo laboral de la mujer

Esperanza Cueto, Presidenta de Comunidad Mujer, dictó conferencia en la Universidad Técnica Federico Santa María, invitada por el Centro de Alumnos de Ingeniería Civil Industrial, bajo la premisa que menos de un 40% de las mujeres chilenas está laboralmente activa. Cifra bajísima aún, en comparación al resto de los países latinoamericanos y a años luz de los países desarrollados.

 

En la ocasión, la abogada explicó que “la mujer en Chile se ha incorporado al mercado laboral, pero tiene una participación de un 38%, lo que es muy bajo a diferencia del resto de Latinoamérica, donde alcanza casi al 50%. Hoy en día, es la mujer chilena del quintil más pobre la que requiere remuneración, pero sólo el 26% trabaja, a diferencia del quintil más rico, donde el porcentaje asciende al 50%, lo que es una paradoja. Más aún considerando que uno de cada tres hogares es sostenido por la mujer”.

 

Puntualizó que “las barreras con las que se encuentra la mujer para ingresar al mundo laboral tienen más bien que ver con un tema social, pues se sigue pensando que la mujer es quien debe estar a cargo de los niños o personas con discapacidad o enfermedad y la mayor cantidad de las tareas del hogar siguen recayendo en ellas. Este tipo de comportamiento persiste porque los niños y niñas desde pequeños asocian tareas a cada género y lo que en un principio parte como un juego termina siendo un reflejo en el futuro”.

 

Para la Presidenta de ComunidadMujer, “hoy en día siguen vigentes algunos mitos, los cuales ya se han derribado, pero siguen determinando nuestro actuar. El primero de ellos, dice que el trabajo femenino es secundario para el hogar, sin embargo, las cifras señalan que el 32% de los hogares tiene una mujer como jefe de hogar; el segundo, dice relación con que la mujer es más caras para la empresa por el tema de la maternidad; no obstante, este “gasto” representa sólo el 1.8% adicional; el tercer mito señala que la mujer prefiere estar en casa, lo que también es falso, pues una encuesta realizada por ComunidadMujer arrojó que el 43% de ellas elige trabajar, pues es fuente de ingreso para la familia y permite la educación de los niños; finalmente, se cree que las mujeres son las únicas aptas para el cuidado de los niños, lo que se derriba porque es el cuidado profesional (preescolar) la clave para reducir la desigualdad”.

 

“Es importante que la mujer trabaje para reducir la brecha de la pobreza. Si llegáramos al 50% de mujeres trabajadoras, eliminaríamos el 15% de la pobreza y el 20% de la extrema pobreza, mejorando de paso la economía familiar, haciendo un aporte a la familia y al desarrollo y crecimiento personal”, recalcó.

 

Modificaciones y Propuestas
En este escenario, Cueto señaló que se debe tomar medidas rápidas y efectivas para disminuir la brecha. “Hay que proveer servicios de crianza y cuidado para personas, de modo que no sean exclusivos de la mujer, sino adecuados a las obligaciones laborales de padres y madres. Además, necesitamos preescolaridad de altos estándares y con extensión horaria, pues hoy existe un problema, por ejemplo, cuando la mujer trabaja hasta las 18 horas y los jardines atienden hasta las 16; hay que generar incentivos para incorporar políticas de conciliación (flexibilidad) en las empresas, pues esta es una herramienta eficaz para aumentar la productividad y disminuir los focos de tensión. Creo que este es el gran desafío de este siglo: poder conciliar la vida familiar y la del trabajo”.

 

“Como ComunidadMujer, creemos tener algunas soluciones, que requieren del trabajo de todos. Por ejemplo, se podría implementar un plan de exención tributaria a empresas que tengan políticas de conciliación, así como subsidios para empresas que estimulen y creen políticas de conciliación, como proyectos o fondos concursables. Un estudio internacional determinó que los trabajadores satisfechos entregan un 112% de ganancias a los accionistas, mientras que los no satisfechos (y por ende con bajo compromiso), sólo el 76%”, afirmó.

 

“Complementariamente, se debe abrir espacios para que las mujeres puedan convertirse en agentes económicos y sociales, lo que se logra por medio de asociatividad y redes (participación en asociaciones, gremios y redes de apoyo para actuar con más fuerza); representación política, pues hoy en día el 90.3% de los candidatos son hombres. Si consideramos que la mayoría de los votantes son mujeres, entonces no hay representatividad alguna; capacitación de calidad y en horario de trabajo; y mentorías, es decir, acompañarse y buscar gente que guíe y ayude a enfrentar los cambios y ejercer liderazgo”, finalizó Esperanza Cueto.

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